
Con lujuria egocéntrica de soñador desolado
el mundo se detiene ante mi
todo resquicio de vida se interrumpe en un instante
o ralentiza hasta la imperceptibilidad del movimiento
Mar adentro en los segundos invisibles
nadie tiene ojos ni es ciego
y solo aquellos que descansan en el nirvana del olvido de las almas
encuentran el absurdo silencio del ruido ensordecedor
Las naves pasan por todas partes como rayos de una brisa de verano
elevando del suelo las hojas y restos que dejamos
descendiendo a los hombres a las miserias del carismático ego
La calma se pasea desnuda entre el inmenso ruido de una ciudad que despierta
Una bola de fuego oscurece el cemento que pisamos hasta asfixiarnos
los vestigios de energía los desperdicio en estas letras
para iluminar lo absurdo del automático camino diario
no existe luz que nos salve ni agujero que más profundo nos hunda
El ganado pasa apretado contra una ventana imposible
rogando como panacea llegar a lo que más odia
y que su fisiológica insatisfacción necesita
para llegar al final de un mes que nunca acabará
El afónico intervalo se extiende interminablemente
como el hospicio de los difuntos que se arrastra sin sentido
en una coreografía cruel y caótica
Un hombre vuela sus ideas en la soledad de su poder
su dedo abrazado con pasión a la calidez del gatillo
el ruido seco que cruza el silencio despertando a los muertos
para reflejarles en el espejo de su perdida mirada la torpeza del destino
Y cuando todo parece cambiar
Y el mundo intenta abrir los ojos en medio de la siesta
Intentando despojarse de la resaca de la formalidad
la rueda gira nuevamente
Entonces todo siga igual
porque es tarde y nos esperan en el trabajo.
Radio Alaró 2007*
el mundo se detiene ante mi
todo resquicio de vida se interrumpe en un instante
o ralentiza hasta la imperceptibilidad del movimiento
Mar adentro en los segundos invisibles
nadie tiene ojos ni es ciego
y solo aquellos que descansan en el nirvana del olvido de las almas
encuentran el absurdo silencio del ruido ensordecedor
Las naves pasan por todas partes como rayos de una brisa de verano
elevando del suelo las hojas y restos que dejamos
descendiendo a los hombres a las miserias del carismático ego
La calma se pasea desnuda entre el inmenso ruido de una ciudad que despierta
Una bola de fuego oscurece el cemento que pisamos hasta asfixiarnos
los vestigios de energía los desperdicio en estas letras
para iluminar lo absurdo del automático camino diario
no existe luz que nos salve ni agujero que más profundo nos hunda
El ganado pasa apretado contra una ventana imposible
rogando como panacea llegar a lo que más odia
y que su fisiológica insatisfacción necesita
para llegar al final de un mes que nunca acabará
El afónico intervalo se extiende interminablemente
como el hospicio de los difuntos que se arrastra sin sentido
en una coreografía cruel y caótica
Un hombre vuela sus ideas en la soledad de su poder
su dedo abrazado con pasión a la calidez del gatillo
el ruido seco que cruza el silencio despertando a los muertos
para reflejarles en el espejo de su perdida mirada la torpeza del destino
Y cuando todo parece cambiar
Y el mundo intenta abrir los ojos en medio de la siesta
Intentando despojarse de la resaca de la formalidad
la rueda gira nuevamente
Entonces todo siga igual
porque es tarde y nos esperan en el trabajo.
Radio Alaró 2007*