Thursday, September 14, 2006

Carta a un ángel


He visto esos ojos antes. Aún les recuerdo aquella noche de invierno. Fue la misma noche en que te conocí. Esos ojos de cristal húmedo reflejaban toda aquella tristeza y toda aquella alegría que escondes dentro de tu alma.

No me creerás pero los entendí desde el primer momento en que los vi. En realidad no me di cuenta que los había entendido pero lo vi con el tiempo. Es extraño entenderlos con solo una mirada, con solo un intento, casi improvisando pero así fue.

Algo nos unió en aquel momento y algo nos une desde entonces. Un puente invisible nos llevó a comprender que esa noche había más que muchas y muchas palabras entre tanto ruido.

Toda esa fragilidad que vistes por fuera que es fortaleza por dentro. Toda esa ironía que sacas como as en la manga. Toda tu sutileza. Toda la dulzura con la que encandilas a los corazones más rocosos. Todo ello nos ha unido. También mis reglas, mis rarezas, quizás mis invisibilidades. O igual fueron cosas que nunca nos dijimos y que ya no valen la pena explicar pero que seguro han ayudado, quién sabe, pero algo nos unió y nos une.

He visto esos ojos antes. Me decían que estabas luchando por todo lo que creías, aunque te siguieran pegando bajo, que no podías caerte por tropiezos que dieras ni dejarías de volar por mucho que te jalaran hacia la tierra.

Muchos soles y muchas lunas han pasado desde entonces, aunque en realidad si lo piensas no son tantos y aquí estamos. En la lucha que es cruel y es mucha, si ahora sí que lo es. Pero aquí estamos, saltando la valla más alta de nuestro camino y ahora que todo parece una cornisa larga y testaruda, entiendo muchas cosas.

Entiendo que las risas eran más que risas, que las charlas eran más que palabras, que las miradas eran más que dos ojos, que cada momento eran más que segundos de un día, que todo conocernos valió la pena.

Radio Alaró 2006

Caricias


Siguiendo la ruta de los vinos
allí donde los sueños son frescos
y se permiten un paseo por las estrellas

Allí donde el horizonte azul y verde de Cimadevilla
se corona por el elogio del loco del cerro

Allí donde Jovellanos lloró tu partida
en cuanto tu mano se acercó a la puerta

Allí encontré el origen de un espíritu celeste
que riega de caricias nuestro camino
cuando el mundo es esquivo
cuando las sirenas susurran nuestros oídos

En cada mirada
nos perdemos en la locura de las palabras
y en cada palabra
nos vaciamos de risas imperfectas

Sigue llevando tu riego por la sequía de mis soles
que las noches sin brisa son muy largas
y aún debemos llevar muy lejos la mochila que carga
nuestro destino



Radio Alaró 2006*

Wednesday, September 13, 2006

El Cisne


El cisne se acerca hacia mi rostro
intentando descubrir lo que guardo en mis silencios
para luego alejarse atrapado en tardes de sal
mientras el sol protege sus alas del viento zonda

El cisne camina discretamente entre los murmullos oxidados
que le descubren en el fulgor de una noche de plenilunio.
Descansa en la calma de los cristales solares
pensando en aquellos rayos que transformaron sus sueños

El cisne me invita a su juego desconocido para los mundanos
alejándome de las moscas que rodean mis pensamientos más profundos
tan profundos que podría sumergirme en la ideas de lata
y nadar hasta una orilla infinita donde morir por el vano esfuerzo
de un escape absurdo.

El cisne no acepta la invisibilidad como filosofía
ni abraza un no como teoría de una salida digna
tan solo busca las puertas abiertas hacia el nirvana de la existencia

Y ahora que el cisne duerme con sus plumas manchadas de lodo
Mi panacea es un despertar colmado de luces
Para que sus ojos vuelvan a descubrir todos aquellos brillos
que los ciegos de la conciencia perdemos entre nuestras sombras

Radio Alaró 2006