
He visto esos ojos antes. Aún les recuerdo aquella noche de invierno. Fue la misma noche en que te conocí. Esos ojos de cristal húmedo reflejaban toda aquella tristeza y toda aquella alegría que escondes dentro de tu alma.
No me creerás pero los entendí desde el primer momento en que los vi. En realidad no me di cuenta que los había entendido pero lo vi con el tiempo. Es extraño entenderlos con solo una mirada, con solo un intento, casi improvisando pero así fue.
Algo nos unió en aquel momento y algo nos une desde entonces. Un puente invisible nos llevó a comprender que esa noche había más que muchas y muchas palabras entre tanto ruido.
Toda esa fragilidad que vistes por fuera que es fortaleza por dentro. Toda esa ironía que sacas como as en la manga. Toda tu sutileza. Toda la dulzura con la que encandilas a los corazones más rocosos. Todo ello nos ha unido. También mis reglas, mis rarezas, quizás mis invisibilidades. O igual fueron cosas que nunca nos dijimos y que ya no valen la pena explicar pero que seguro han ayudado, quién sabe, pero algo nos unió y nos une.
He visto esos ojos antes. Me decían que estabas luchando por todo lo que creías, aunque te siguieran pegando bajo, que no podías caerte por tropiezos que dieras ni dejarías de volar por mucho que te jalaran hacia la tierra.
Muchos soles y muchas lunas han pasado desde entonces, aunque en realidad si lo piensas no son tantos y aquí estamos. En la lucha que es cruel y es mucha, si ahora sí que lo es. Pero aquí estamos, saltando la valla más alta de nuestro camino y ahora que todo parece una cornisa larga y testaruda, entiendo muchas cosas.
Entiendo que las risas eran más que risas, que las charlas eran más que palabras, que las miradas eran más que dos ojos, que cada momento eran más que segundos de un día, que todo conocernos valió la pena.
Radio Alaró 2006